El único requisito para ser miembro de A. A. es querer dejar de beber.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 167
Oí por primera vez la forma corta de
El único requisito para ser miembro de A. A. es querer dejar de beber.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 167
Oí por primera vez la forma corta de
En una u otra ocasión, la mayoría de los grupos de A. A. llegan a elaborar sus normas…Después de un tiempo, el miedo y la intolerancia se desvanecen…No queremos negarle a nadie la oportunidad de recuperarse del alcoholismo.
AA. me ofreció una completa libertad y me aceptó por lo que soy. Ser miembro no dependía de la conformidad, del éxito financiera o de la educación, y por eso yo estoy muy agradecido. Frecuentemente me pregunto si yo ofrezco la misma igualdad a otros o si les niego la libertad de ser diferentes. Hoy trato de reemplazar mi temor y mi intolerancia por la fe, la paciencia, el amor y la aceptación. Yo puedo llevar estas virtudes a mi grupo de A. A., a mi hogar y a mi trabajo. Hago un esfuerzo para llevar mi actitud positiva donde quiera que voy.
No tengo ni el derecho, ni la responsabilidad de juzgar a otros. Según sea mi actitud, yo puedo ver a los recién llegados a A. A., a los miembros de mi familia y a mis amigos como amenazas o como maestros. Cuando pienso en algunas de mis opiniones del pasado, veo muy claro el daño espiritual que me causaba mi fariseísmo.
Día tras día tratamos de acercarnos un poco a la perfección de Dios. Así que no tenemos que consumirnos con un sentimiento sensiblero de culpa…
TAL COMO
Cuando descubrí por primera vez que en los Doce Pasos de A. A. no hay un solo “no”, yo me desequilibré porque este descubrimiento abrió un portón gigantesco. Solamente entonces pude darme cuenta de lo que A. A. es para mí:
AA. no es un programa de “no hagas”
Sino de “haz.”
AA. no es la ley marcial; es libertad.
AA. No es lágrimas por nuestros defectos,
Sino sudor por arreglarlos.
AA. no es penitencia; es salvación.
AA. no es “pobre de mí” por mis pecados
pasados y presentes.
AA. es “alaba a Dios” por el progreso que
estoy haciendo hoy.
Nuestro desarrollo espiritual y emocional en A. A. no depende tanto de nuestros éxitos como de nuestros fracasos y reveses. Si tienes esto en cuenta, creo que tu recaída tendrá por efecto el impulsarte hacia arriba y no hacia abajo.
TAL COMO
Basándose en el dolor y la adversidad que nuestros fundadores experimentaron y superaron al establecer A. A. Bill W. nos dejó un claro mensaje: Las recaídas pueden ofrecer una experiencia positiva que nos encamine a la abstinencia y a una vida entera de recuperación. Una recaída da veracidad a lo que repetidamente oímos en las reuniones: “No te tomes ese primer trago.” Refuerza la creencia en la naturaleza progresiva de la enfermedad y nos hace apreciar la necesidad y la belleza de la humildad en nuestro programa espiritual. Las verdades simples me llegan de manera complicada cuando me dejo llevar por mi ego.
La gratitud debe ir adelante y no atrás.
TAL COMO
Estoy muy agradecido porque mi Poder Superior me ha dado una segunda oportunidad de vivir una vida digna. Por medio de Alcohólicos Anónimos se me ha devuelto la cordura. Las Promesas se están cumpliendo en mi vida. Estoy agradecido por ser libre de la esclavitud del alcohol. Estoy agradecido por la tranquilidad de espíritu y por la oportunidad de desarrollarme, pero mi gratitud debe ir adelante y no retroceder. No puedo mantenerme sobrio con las reuniones de ayer o con las pasadas visitas del Paso Doce; tengo que poner mi gratitud en acción hoy.
Nuestro co-fundador dijo que la mejor manera de demostrar nuestra gratitud es llevar el mensaje a otros. Sin acción, mi gratitud es solamente una emoción agradable. Tengo que ponerla en acción trabajando el Paso Doce, llevando el mensaje y practicando los principios en todos mis asuntos. Estoy agradecido por la oportunidad de llevar el mensaje hoy.
Estamos seguros de que Dios quiere que seamos felices, alegres y libres. No podemos endosar la creencia de que la vida es un valle de lágrimas, aunque en ocasiones haya sido justamente eso para muchos de nosotros. Pero es bien claro que nosotros mismos forjamos nuestra propia desgracia. Dios no lo hizo. Por lo tanto, evite forjar deliberadamente una desgracia; pero si se presentan dificultades, aprovéchelas como oportunidades para demostrar la omnipotencia de Él.
ALCOHOLICOS ANONIMOS, pp 123-124
Durante años yo creía en un Dios castigador y lo culpaba a Él por mi desgracia. Me he dado cuenta de que debo dejar las “armas” de mi ego a fin de tomar la “herramienta” del programa de A. A. No me resisto al programa porque es un regalo y yo nunca me he resistido a recibir un regalo. Si algunas veces sigo resistiéndome, es porque todavía estoy aferrado a mis viejas ideas y “…el resultado es nulo”.
Cuando es superado el mal espiritual, nos componemos mental y físicamente.
ALCOHOLICOS ANONIMOS, p. 60
Es muy difícil para mí aceptar mi enfermedad espiritual debido a mi gran orgullo disfrazado de mi éxito material y de mi poder intelectual. La inteligencia no es incompatible con la humildad, siempre y cuando yo coloque la humildad en primer término. Buscar el prestigio y la fortuna es la meta primordial para muchos en este mundo moderno. Estar a la moda y parecer mejor de lo que realmente soy es una enfermedad espiritual.
El reconocer y admitir mi debilidad es el principio de una buena salud espiritual. Pedirle a Dios todos los días que me ilumine, que reconozca Su voluntad y que tenga la fortaleza para cumplirla, es una señal de salud espiritual. Un síntoma de excelente salud espiritual es saber que cuanto más mejoro, más me doy cuenta de lo mucho que necesito la ayuda de los demás.