miércoles, 11 de diciembre de 2013

UNA VERDADERA HUMILDAD

 

…debemos practicar una modestia verdaderamente humilde. Todo esto a fin de que las bendiciones que conocemos nunca nos estropeen; que vivamos siempre en contemplación agradecida de Él que preside sobre todos nosotros.

EL LENGUAJE DEL CORAZON, p. 24

La experiencia me ha enseñado que mi personalidad alcohólica tiene tendencia hacia la grandiosidad. Aparentemente con buenas intenciones, puedo salirme por la tangente al perseguir mis “causas”. Mi ego toma el mando y pierdo de vista mi propósito primordial. Puede que incluso me atribuya el mérito por las obras de Dios en mi vida. Tal sentimiento exagerado de mi propia importancia es peligroso para mi sobriedad y puede causar un grave daño a A.A. como un todo.

Mi salvaguarda, la Duodécima Tradición, sirve para mantenerme humilde. Me doy cuenta de que, como individuo y como miembro de la Comunidad, no puedo hacer alarde mis logros, y que “Dios hace por nosotros lo que por nosotros mismos no podíamos hacer.”

martes, 10 de diciembre de 2013

LLEVAR EL MENSAJE

 

Contemplemos ahora el resto del Paso Doce. La maravillosa energía que libera y la ávida acción con la que lleva nuestro mensaje al alcohólico que aún sufre y que acaba por convertir los Doce Pasos en acción en todos los asuntos de nuestra vida, es el gran beneficio, la realidad magnífica de Alcohólicos Anónimos.

DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 129

Renunciar al mundo alcohólico no es abandonarlo, sino más bien actuar bajo principios que he llegado a amar y valorar, y a devolver a otros que aún sufren la serenidad que yo he llegado a conocer. Cuando estoy verdaderamente dedicado a este propósito, importa poco qué ropas lleves o cómo me gane la vida. Mi tarea es llevar el mensaje y guiar por el ejemplo, no por proyecto

lunes, 9 de diciembre de 2013

SERVICIO

La vida tendrá un nuevo significado. Ver a las personas recuperarse, verlas ayudar a otras, ver cómo desaparece la soledad, ver una agrupación desarrollarse a tu alrededor, tener una multitud de amigos; ésta es una experiencia que no debe perderse… El contacto frecuente con recién llegados y entre unos y otros es el punto luminoso de nuestras vidas.


ALCOHOLICOS ANONIMOS, p. 83



En el servicio se encuentran las mayores recompensas. Pero para estar en condiciones de poder ofrecer un verdadero, útil y efectivo servicio a otros, primero tengo que trabajar en mí mismo. Esto significa que tengo que ponerme en las manos de Dios, admitir mis faltas y limpiar los escombros de mi pasado. El trabajo conmigo mismo me ha enseñado a encontrar la paz y la serenidad necesarias para combinar con éxito la inspiración y la experiencia. He aprendido a ser, en el verdadero sentido, un conducto abierto de sobriedad. 

sábado, 7 de diciembre de 2013

VERDADERA AMBICION

La ambición verdadera es el deseo intenso de vivir útilmente y de caminar con humildad al amparo de la gracia de Dios.


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 149



Durante mis años de bebedor, mi única preocupación era la de que todos mis prójimos tuvieran un alto concepto de mí. Mi ambición en todo lo que hacía era tener el poder de estar en la cima. Mi ser interior me decía otra cosa, pero yo no podía aceptarlo. Ni siquiera me permitía darme cuenta de que continuamente usaba una máscara. Finalmente, cuando la máscara se cayó y yo grité al único Dios que podía concebir, la Comunidad e A.A., mi grupo y los Doce Pasos de A.A. estaban allí. Aprendí a transformar los resentimientos en aceptación, el temor en esperanza y la ira en amor. Además, me he dado cuenta de que, amando sin indebidas esperanzas, compartiendo mi interés y mi preocupación por mis compañeros, cada día puede ser alegre y fructífero. Yo empiezo y termino cada día dando gracias a Dios, quien tan generosamente ha vertido Su gracia en mí. 

viernes, 6 de diciembre de 2013

CUANDO PIERDO LAS ESPERANZAS

Cuando progresamos más, descubrimos que la fuente ideal de estabilidad emocional es el mismo Dios. 


Descubrimos que la dependencia de Su justicia perfecta, perdón y amor era saludable; y que operaría ahí donde nada ni nadie lo podría hacer. Si en realidad dependíamos de Dios, no era lógico que tratáramos de hacer el papel de Dios ante nuestros semejantes, ni que sintiéramos la necesidad de depender totalmente de la protección y el cuidado humanos.


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 138



Mi experiencia ha sido que, cuando todos los recursos humanos parecen haber fallado, siempre hay Uno que nunca me desampara. Aun más, Él siempre está ahí para compartir mi alegría, para enseñarme el buen camino y para confiarme a Él cuando no hay nadie más.


 Mientras los esfuerzos humanos pueden aumentar o disminuir mi bienestar y felicidad, sólo Dios puede proveerme el amoroso alimento del cual depende mi salud espiritual diaria.

jueves, 5 de diciembre de 2013

UN NUEVO ESTADO DE CONCIENCIA

Ha recibido un don que consiste en un nuevo estado de conciencia de sí mismo y de su vida.


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 126



Para muchos de nosotros en A.A. el despertar espiritual puede ser algo inexplicable. Yo tenía la tendencia a esperar un milagro, algo dramático y espectacular. Pero lo que generalmente sucede es que una sensación de bienestar, un sentimiento de paz nos traslada a un nuevo nivel de conciencia. Eso es lo que me sucedió a mí. Mi locura y mi inquietud interior desaparecieron y entré en una nueva dimensión de esperanza, amor y paz. Creo que el grado en que sigo experimentando esta nueva dimensión está en proporción directa con la sinceridad, profundidad y devoción con las que practique los Doce Pasos de A.A. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

EN ACCION

A.A. es algo más que un conjunto de principios; es una Sociedad de Alcohólicos en acción. Debemos llevar el mensaje, pues, de no hacerlo, nosotros mismos podemos recaer y aquellos a quienes no se les ha comunicado la verdad pueden perecer.


TAL COMO LA VE BILL, No. 13



Yo tenía un deseo desesperado de vivir, pero si iba a lograrlo, tenía que participar activamente en nuestro programa. Me uní a lo que se convertiría en mi grupo, donde abría el local, hacía el café y me ocupaba de la limpieza. Llevaba sobrio tres meses cuando un veterano me dijo que yo estaba haciendo el trabajo del Paso Doce. ¡Qué satisfactorio fue saberlo! Sentí que realmente estaba logrando algo. Dios me había dado una segunda oportunidad. A.A. me había enseñado el camino y estos dones eran no sólo gratuitos sino inapreciables. La alegría de ver desarrollarse a los recién llegados me recuerda de dónde vine, dónde estoy y las ilimitadas posibilidades que tengo por delante. Tengo que asistir a las reuniones porque en ellas recargo mis baterías para tener luz cuando la necesite. Soy un principiante en el Servicio, pero ya estoy recibiendo más de lo que doy. No puedo conservarlo a menos que lo dé a otros. Yo soy responsable, cuando otro pide ayuda. Yo quiero estar allí, sobrio.