martes, 5 de noviembre de 2013

“LA CALIDAD DE LA FE”

La solución depende de la calidad…de fe… El hecho es que no habíamos allanado el camino… No profundizamos en la raíz de nuestros defectos… ni siquiera habíamos rezado como es debido. Siempre dijimos: “Concédeme mis deseos”, en vez de “hágase Tu voluntad.”


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, pp. 29 – 30



Dios no me otorga posesiones materiales, no me quita mis sufrimientos, ni me libra de desastres, pero Él me da una buena vida, la habilidad de salir adelante y la tranquilidad de espíritu. Mis oraciones son sencillas: Primero, expresan mi gratitud por las buenas cosas de mi vida, aunque tenga que hacer un gran esfuerzo para encontrarlas; y segundo, pido solamente la fortaleza y sabiduría para hacer Su voluntad.

Él responde con soluciones a mis problemas, reforzando mi capacidad para superar las frustraciones diarias con una serenidad que yo no creía que existía y con la fortaleza para practicar los principios de A. A. en todos mis asuntos cotidianos.

lunes, 4 de noviembre de 2013

UNA DISCIPLINA DIARIA

…cuando se les (el autoexamen, la meditación y la oración) relaciona y entrelaza, lógicamente, el resultado es una base firme de toda la vida.


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 113



Los últimos tres Pasos del programa invocan la amante disciplina de Dios sobre mi obstinada naturaleza. Si todas las noches dedico unos momentos a revisar los puntos sobresalientes de mi día, reconociendo a la vez aquellos aspectos que no me gustaron tanto, obtengo una historia personal de mí mismo, historia que es esencial para el viaje hacia mi autodescubrimiento. Podía ver mi desarrollo, o la falta del mismo, y pedir en oración meditativa ser aliviado de aquellos defectos continuos que me causan dolor. La meditación y la oración también me enseñan el arte de centrarme y escuchar. Veo que el alboroto del día se va apagando cuando rezo por Su voluntad y orientación. La práctica de pedirle a Él que me ayude en mis esfuerzos por la perfección le da una nueva perspectiva al tedio de cada día porque sé que hay honor en cualquier trabajo bien hecho. La disciplina diaria de oración y meditación me mantendrá en buena condición espiritual para enfrentarme a lo que venga sin pensar en un trago.

domingo, 3 de noviembre de 2013

ENFOCAR Y ESCUCHAR

Hay una unión directa entre el examen de sí mismo y la meditación y la oración. Separadamente pueden proporcionar gran alivio y beneficio…


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 113



Si hago primero mi autoexamen, entonces tendré, sin duda, la suficiente humildad para orar y meditar porque veré y sentiré la necesidad de hacerlo. Algunos prefieren empezar y terminar con la oración, dejando un intervalo para el autoexamen y la meditación, mientras que hay otros que empiezan con la meditación, esperando el consejo de Dios respecto de sus aún desconocidos o no reconocidos defectos. Hay todavía otros que hacen su trabajo por escrito y terminan con una oración de alabanza y gratitud. Estos tres, el autoexamen, la meditación y la oración, forman un círculo sin principio ni fin. Dondequiera o como quiera que empiece, acabo llegando a mi destino: Una vida mejor.

sábado, 2 de noviembre de 2013

MANTENER A FLOTE EL OPTIMISMO

Los demás Pasos nos hacen posible a la mayoría de nosotros mantenernos sobrios y funcionar. Pero el Undécimo Paso nos permite seguir desarrollándonos, si nos dedicamos diligente y constantemente a practicarlo.


EL LENGUAJE DEL CORAZON, p. 240


A un alcohólico sobrio le resulta mucho más fácil ser optimista en la vida. El optimismo es el resultado natural de encontrarme gradualmente posibilitado de sacar el mejor provecho de cada situación. A medida que mi sobriedad física continúa, yo salgo de la niebla; adquiero una más clara perspectiva y puedo determinar mejor qué curso de acción he de seguir. Por vital que sea la sobriedad física, yo puedo lograr un potencial mayor desarrollando una siempre creciente disposición para valerme de la orientación y dirección de un Poder Superior.

Mi capacidad para hacer esto viene de aprender y de practicar los principios del programa de A. A. La fusión de mi sobriedad física con mi sobriedad espiritual produce la substancia para una vida más positiva.

viernes, 1 de noviembre de 2013

NO PUEDO CAMBIAR EL VIENTO

Es fácil descuidarnos en el programa espiritual de acción y dormirnos e nuestros laureles. Si lo hacemos, estamos buscando dificultades porque el alcohol es un enemigo sutil.


ALCOHOLICOS ANONIMOS, p. 79



Mi primer padrino me dijo que había dos cosas que decir respecto de la oración y de la meditación: Primero, tenía que empezar y, segundo, tenía que continuar. Cuando llegué a A. A. mi vida espiritual estaba en bancarrota; si yo acaso consideraba a Dios, era solamente cuando mi fuerza de voluntad no bastaba para realizar una tarea, o cuando los temores abrumadores desgastaban mi ego.

Hoy estoy agradecido por una nueva vida.

Una vida en la que mis oraciones son de gratitud. Mi tiempo de oración es más para escuchar que para hablar. Hoy me doy cuenta de que, aunque no puedo cambiar el viento, puedo arreglar mis velas para navegar. Ya sé la diferencia entre superstición y espiritualidad. Sé que existe una manera elegante de estar correcto y muchas maneras de estar equivocado.

jueves, 31 de octubre de 2013

EVITAR LAS CONTROVERSIAS

La historia nos da infinidad de ejemplos de naciones esforzadas y de grupos que acabaron por ser destruidos porque se les indujo o se les tentó a hacer que tomaran partido en alguna controversia. Otras instituciones fueron destruidas porque el creer en sus propias virtudes las llevó a tratar de imponer sobre el resto de la humanidad su particular modo de pensar u obrar.


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, pp. 217 Y 218



Como miembro de A. A. y como padrino, yo sé el verdadero daño que puedo causar si cedo a la tentación de dar opiniones y consejos sobre los problemas médicos, matrimoniales o religiosos de otra persona. Yo no soy doctor, ni consejero, ni abogado. No puedo decir a nadie cómo debe vivir; sin embargo, sí puedo compartir cómo pude superar situaciones similares sin beber y cómo los Pasos y las tradiciones de A. A. me ayudan a manejar mi vida.

miércoles, 30 de octubre de 2013

VIVE Y DEJA VIVIR

Desde su fundación, los alcohólicos anónimos nunca se han visto divididos por ninguna polémica de alguna importancia. Tampoco ha terciado nuestra Sociedad alguna vez en controversias mundanas. Eso, sin embargo, no ha sido una virtud adquirida a fuerza de trabajo. Podría decirse que nacimos con ella…”Así que como no discutimos esos asuntos ni en privado, cae por su propio peso que nunca lo haremos en público.”


DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 217



¿Recuerdo yo que tengo el derecho a mi opinión pero que otros no tienen que estar de acuerdo? Éste es el espíritu de “Vive y Deja Vivir.” La oración de la serenidad me recuerda, con la ayuda de Dios, “aceptar las cosas que no puedo cambiar.” ¿Estoy todavía tratando de cambiar a otros? Cuando se trata de “valor para cambiar las cosas que puedo”, ¿recuerdo que mis opiniones son mías y que las tuyas son tuyas? ¿Estoy todavía temeroso de ser quien soy? Cuando se trata de “sabiduría para reconocer la diferencia”, ¿recuerdo que mis opiniones vienen de mi experiencia? Si tengo la actitud de “un sabelotodo”, ¿no estoy siendo deliberadamente polémico?